viernes, marzo 24, 2006

Psicoanalize yourself

- ¿Que te explicas?
- Ahora me doy a los poemas haiku
- Ya lo vi en tu blog, que deprimentes. ¿Poemas, tu? Si tienes menos sensibilidad que unas tetas de silicona.
- Mierda, desnudo mi alma y esto es lo que consigo.
- Aj, ya has conseguido que te imagine desnudo, creo que voy a pedir un trago.
- Pídeme otro
- Oye, y por que cojones escribes en un blog.
- Es mas barato que un psicólogo.
- Me parece que necesitarías ir a uno.
- Quizás, sería una cosa así:

- Adelante, siéntese. Aj, ¡que mala pinta tiene usted!
- Si, doctor.
- A ver, explíqueme su problema.
- Escribo en un blog, doctor.
- Ya veo, cree que tiene algún talento. Eso es fácil de curar. A ver, déme la dirección. Veamos. Vaya, que poemas más depresivos. Creo que me voy a servir un trago.
- Póngame otro, doctor.
- Usted solo habla usted de mujeres y de bares.
- ¿Es que hay algo mas, doctor?
- Veamos, todos són de desamores, ¿no le ha ido bien en ninguna relación?
- Al principio si, doctor, luego se estropean.
- ¿Y eso por que cree usted que pasa?
- Creo que no me aguantan, doctor.
- Eso se puede comprender. ¿Como le gustaría que fuera una mujer?
- Que tuviera carácter, doctor. Que me dé la réplica en las discusiones a gritos, o que me mande a la mierda cuando es necesario.
- Entiendo, y esto de ir tanto a los bares, ¿por qué no sale a caminar de vez en cuando?
- Salgo a caminar doctor, hago caminadas populares de vez en cuando, y a veces subo montañas.
- ¿Y por que vuelve usted a los bares?
- Me siento a gusto, doctor. La vida es más soportable con una cerveza en la mano.
- Aj, que deprimente es usted, me voy a servir otro trago.
- Póngame otro, doctor.
- A ver, ¿en que trabaja usted?
- Trabajo en la enseñanza, doctor.
- ¿Y que piensa de sus alumnos?
- Me gustaría gasearlos con gas mostaza, doctor.
- Eso también se entiende. ¿Y que quería hacer usted cuando era joven? ¿Cuales eran sus sueños?
- Mis sueños eran viajar, doctor, sin nada en la maleta. Ser libre y vivir intensamente.
- ¿Y por qué no lo ha hecho usted?
- Creo que soy un cobarde, doctor.
- Eso se le nota, pero me parece que además está usted está un poco desarraigado, necesita sentirse parte de algo.
- Lo intento, doctor.
- A ver, ¿le gusta el fútbol?
- No mucho, a veces veo algún partido, doctor.
- ¿Y es usted de algún equipo?
- No soy de ningún equipo, doctor.
- Extraño, intentemos otra cosa. ¿Que siente usted cuando ve nuestra bandera al viento?
- ¿Cual es nuestra bandera, doctor?
- La nuestra, cual va a ser. A ver, usted que ve cuando la mira.
- Veo un trapo de colores, doctor.
- Empezamos a acercarnos al problema, ¿Es usted anarquista?
- Fui anarquista, doctor, ahora ya no lo soy.
- ¿No cree usted en la revolución, entonces?
- No creo en la revolución, doctor.
- Entonces es usted un nihilista.
- No lo sé, doctor.
- ¿Cree usted en Dios?
- No creo en Dios, doctor.
- ¿En que cree usted, entonces?
- No se en lo que creo, doctor.
- Entonces no creerá en nada, ¿no?
- No lo sé, doctor, a veces creo en cosas.
- ¿Y eso cuando pasa?
- No lo sé, doctor, a veces.
- Vaya, necesito pensar, me serviré otro trago.
- Póngame otro, doctor.
- A ver, seguro que encontramos algo de lo que usted se pueda sentir parte. Ya lo tengo ¿Que opina usted del estatut?
- No lo sé, doctor, no lo he leído.
- Nadie lo ha leído, pero todo el mundo tiene una opinión.
- Yo no la tengo, doctor.
- Bueno, está usted muy grave. Creo que se nos acaba el tiempo, A ver le voy a indicar que es lo que tiene que hacer para curarse.
- Adelante, doctor.
- A ver, primero búsquese una mujer que le grite.
- Si, doctor.
- Después haga usted más ejercicio y aléjese de los bares, cambie de trabajo y encuentre uno que le guste.
- Me gusta escribir, doctor.
- Si, pero le falta a usted el talento. Necesitamos uno para el que esté capacitado. No sé, usted sabrá lo que le gusta, encuéntrelo.
- Lo intentaré, doctor.
- Y en lo referente al estatut, esto es grave, no se ... ya lo tengo, escuche usted cada mañana la radio o vea usted la tele, escuche todas las tertulias políticas, los tertulianos le dirán lo que tiene usted que pensar.
- ¿Y a que tertuliano le tengo que hacer caso, doctor?
- Eso da lo mismo, el que más rabia le dé, lo importante es ser parte de una corriente de opinión.
- ¿Y si no funciona, doctor?
- Entonces tendría que ensuciarse usted las manos para curarse.
- Estoy dispuesto, doctor, quiero curarme.
- Tendría usted que afiliarse a un partido político, ellos le dirán como tiene usted que pensar y se sentirá parte de algo más grande que usted.
- Si, doctor, ¿a que partido me tengo que afiliar?
- Eso no importa, al que mas rabia le dé, si está en el gobierno mejor, podrá usted conseguir un piso de protección oficial.
- Si, doctor.
- Bueno caballero, la sesión se ha acabado. Son cien euros.
- ¿Cien euros, doctor?
- ¿Valora usted en menos su salud?
- No doctor, se me ocurre que con cien euros se pagan muchas cervezas.
- Esos són los pensamientos que tiene usted que desterrar de su mente.
- Si, doctor.
- A ver, págeme los cien euros.
- Si, doctor. Muchas gracias, doctor.
- A usted, ya conoce la salida.
- Hasta la vista, doctor.
- Espero no verle más, caballero.

- ¿Ves? me psicoanalizo yo mismo, y me he ahorrado cien euros.
- ¿Y que piensas hacer con todo ese dinero?
- De momento, voy a pedir otro trago.
- Pues pídeme otro.


Dedicado a Buk
MoLoKo

1 Comments:

Blogger Arnau dijo...

Molt bo! jejeje, al final hauras de dedicarte de veritat a escriure qual buckowski

25/3/06 22:37  

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